El concepto de usuario, en relación con la informática, ha ido avanzando y nos permite diferenciar dos tipos: los convencionales que se limitan al intercambio de e-mails, a la búsqueda de información y a la recepción de contenidos y los 2.0 que realizan transacciones, intercambian información con sus contactos y colocan en línea sus propios contenidos. Pero a pesar de esta división, los mensajes no solicitados enviados masivamente perjudican a cualquiera de los dos, ya que algunas de las formas de propagarse son a través del correo electrónico, y otras por mensajería instantánea, foros, blogs y otras alternativas que ofrece la Web 2.0. Por lo tanto, el spam va mutando y se adapta a las nuevas formas de comunicación cibernética que van surgiendo.
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